Estudiar comunicación es hacer trampa

Inspirado en la charla “Vengo por mi silla” de Carlos León 

Llega el momento de escoger una carrera universitaria. El momento de casarse con una facultad o escuela, y elegir en cuestión de meses tu futuro. ¿Qué voy a hacer el resto de mi vida? Las posibilidades son bastantes y las variables demasiadas. Es aquí donde comienzan los análisis interiores y la gente empieza a buscar la motivación de sus vidas.

Medicina se va primero, los mas listos llenan las ingenierías, los intelectuales se dedican a las ciencias básicas, los genios se hacen abogados y los artistas, pues a las artes. Pero siempre hay un grupo de personas que no calzan en esas escuelas. Un grupo de tramposos que, por vueltas de la vida, terminan en las escuelas de comunicación.

¿Por qué tramposos?

ganadores.jpg

Son tramposos porque engañan al orden de las cosas. Eligen una carrera dónde las asignaciones son lo que normalmente hacen para matar el rato en su tiempo libre. Una escuela dónde hablar en clase es bien visto, y condiciona la mitad de tu calificación final.  En esos lugares la felicidad es pan de cada día, y se acompaña con motivación e inspiración. Son tramposos porque ven todo como oportunidades, no como obligaciones.

Dicen que ahí nadie entra a una clase con la mirada cabizbaja. Que los profesores se vuelven amigos y los cursos, espacios para la creatividad. No hay quién haya pasado cerca de esos pasillos sin escuchar las risas, ver los saludos afectuosos y sentir el empeño. ¿Cómo no decirles tramposos? ¡En lugar de laboratorios tienen estudios! Se gastan el presupuesto en cámaras, trípodes, computadoras y micrófonos. Sus trabajos finales son crear historias de cero y contarlas de manera increíble.

Y cuando salen, siguen haciendo trampa…

IMG_2515

Empecemos por el hecho de que ni se han graduado y ya andan viendo en qué se meten. Ofrecen trabajar por viáticos, por comida o simplemente por tener la oportunidad de demostrar de qué están hechos. Y cuando les dan trabajo: ¡ay, como lo disfrutan! Trasnochan con alegría, se esfuerzan más de lo que deben y se la pasan alardeando todo el día de lo que hacen.

En lugar de esperar a que los regañen, se regañan ellos mismos. Siempre se andan diciendo que lo pudieron hacer mejor. ¡Son bien raros los comunicadores! Dicen que su mejor paga es ver sus productos terminados, y si le gustan a la gente no duermen en días.  No buscan el mejor salario ni el mayor puesto, buscan ser ellos mismos y ayudar al mundo en el proceso.  Encontraron la manera perfecta para trabajar sin tener que trabajar, transformaron su pasión en su profesión.

¿Y qué puedo hacer yo por estos tramposos?

fer feliz

Ellos nacieron raros, pero tuvieron las agallas de hacer los que muchos nunca hacen, regalarle esa rareza al mundo. Decidieron nadar contracorriente y seguir adelante en una realidad que hoy día aún nos los comprende. No les diga vagos o inútiles, felicítelos, porque ellos tomaron uno de los retos más difíciles en la actualidad: hacer trampa en la vida y volverse comunicadores.

Advertisements

Leave a Reply

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out / Change )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out / Change )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out / Change )

Google+ photo

You are commenting using your Google+ account. Log Out / Change )

Connecting to %s